La sensación de impotencia se junta con el convencimiento de que una inmensa tomadura de pelo sobrevuela mi cielo. La salud de los próximos se resiente y la mía se mantiene en el filo. Mi esperanza se desvanece y reclama su derecho. Han pasado los cinco meses y el camino, como siempre he pensado, ha ido a peor. Muchos días no puedo. Como hoy.
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