Podría pensarse que la inacción, la parada absoluta, la falta de cualquier actividad excepto las cruciales para la vida, no debería producir ningún efecto. Pero no es así. Tiene lugar un complejo proceso, mediante el cual, quien la protagoniza pasa a ser víctima y, quien la contempla y critica, culpable. Un proceso que enaltece a quien la protagoniza, que debe ser admirado por su esfuerzo inane.
Cada vez me canso más.
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