No armes una carpa en tu barco.
Nunca duermas en una casa, pues no verás venir a tu enemigo.
Sobre su escudo duerme el vikingo con su espada en la mano
y su carpa es el cielo celestial.
Cuando la tormenta ruge con fuerza, iza la vela hasta lo más alto.
Mejor zozobrar que arriar las velas,
pues quien lo hace es esclavo de sus miedos.

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