Afortunadamente, sigo trabajando y ha pasado ya un mes, pero la corriente me arrastra y no sé dónde voy ni cuándo llegaré. Ayer asistí a una reunión de expertos en la que no entendí nada, empezando por el idioma. No sé si la costumbre resolverá esto.
El viernes operaron de tiroides a mi amada. Goteros, drenajes y oxígeno. Noche interminable. Parece que está bien, aunque la sensación es similar a la de la corriente, algo más suave pero imparable.
Puede que sea cierto: ir es más importante que llegar. Pero no es fácil.