jueves, 7 de abril de 2022

No fui y él no va.

Nunca sabré si perdí una maravillosa oportunidad, pero al final no pude. Escribir sobre lo que es de otro es complicado, y me resultó imposible. Y conociendo a los jefes, no estaba convencido de querer pertenecer a la tribu. Otra vez será. O no.

El que no va a ninguna parte está cada vez más perdido. Nada asume, nada le importa salvo el juego y el turismo como forma de vida. Pero tiene límite: el mío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

La belleza de la persistencia.

Mi caso es diferente, porque mi persistencia me conduce a caminos no deseados. Insisto en lo que no me lleva a nada bueno y, por tanto, dejo...